miércoles, 7 de noviembre de 2007

Quinto misterio glorioso: La coronación de la Virgen como Reina de la creación (Apocalipsis 12:1)

Éste es otro misterio perteneciente a la tradición de la Iglesia. En el libro de las Revelaciones aparece esta mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas. El proceso que le sigue a esta descripción es un parto. Evidentemente esto apunta hacia María, quien en el proceso de los siglos dio a luz a Jesús. Pero más aún, este misterio puede muy bien querer significar otra cosa muy distinta. Si hemos seguido de cerca la meditación de los misterios del rosario, algo queda meridianamente claro: María, al darnos esta devoción nos señala la forma de convertirnos en verdaderos hijos de Dios.

San Luis María Grignon de Montfort, en su libro De la verdadera devoción a la Virgen María, arguye que existe una predestinación para los hijos de Dios. Ésta es la de los devotos de la Virgen. Aquellos que siguen a María heredarán el cielo. No seguir a María como una diosa, sino a María como la obediente Madre del Salvador. María como la esclava del Señor, María como la que dijo: “Hagan lo que Él les dice.” Sabemos que Jesús es el Señor, que a Él sólo le debemos el culto de adoración, pero también sabemos que María ha escogido ser Ella misma una especie de mensajera del Evangelio y que en los últimos tiempos ha venido a traer mensajes de conversión, mensajes de amor al prójimo y de arrepentimiento de los pecados. María ha tratado de que en el mundo no haya guerras, como pasó cuando se apareció en Fátima, que previno a los prelados contra los errores de Rusia y el comunismo. En los tiempos de la colonia se apareció en México a Juan Diego y pidió que se construyera allí una capilla, que hoy día es uno de los centros de peregrinación más grandes del mundo. En Medugorje se apareció y pidió, como lo ha hecho en otros momentos, el rezo diario del Santo Rosario como medida apaciguadora de la ira de Dios contra el mundo. María se ha portado como una reina que protege a sus súbditos, por eso Dios la exaltó a ese puesto.

Este mensaje del Rosario aparece porque Ella, en su guerra contra las herejías, le comunicó a Santo Domingo de Guzmán la forma en que deseaba que se meditara la vida de su Hijo, de manera que se pudiera sacar el mayor fruto posible de la devoción. El Rosario es la corona de María, nos permite unirnos en oración diaria con millones y millones de hermanos y hermanas que oran, suplican, dan gloria a Dios y detienen los males que los seres humanos nos causamos por la avaricia, la lujuria, el consumismo, la pereza, la comodidad, la poca solidaridad. Cada vez que rezamos el Rosario, también sacamos ánimas del Purgatorio, y las enviamos al Cielo con Jesús y María. ¿Qué mejor trabajo para agradar a la Reina del Universo?

María nos ha enseñado que gobernar se basa en el amor. Darse es la única forma de recibir, como hizo Ella con Isabel, y con su propio hijo Jesucristo. Reinar no es oprimir a los súbditos, es llenarlos de amor, llenarlos de abundancia. Quiero testimoniar que María se ha ocupado siempre de mí. Cuando era joven, uno de los sonidos que más a menudo oía era el susurro de los avemarías de mi abuelita, quien rezaba diariamente el Rosario. Cuando por primera vez decidí pedirle algo a algún ser divino, fue a María a quien acudí. Después, fue María quien me ayudó a convertir en una católica práctica a mi mamá. Lo hizo mediante un devoto suyo, José Coutinho, hoy día sacerdote en Brasil, quien me enseñó que ser devoto de María suponía un camino seguro a la salvación. La Virgen ha estado siempre a mi lado. Mi esposa dice que ella, devota de la Virgen Milagrosa, le pidió siempre que le diera a alguien con quien pudiera rezar el Rosario. Nos unimos hace veintisiete años, después de haberle entregado nuestro noviazgo a la Madre Tres Veces Admirable de Schoenstatt.

María es la Reina de los apóstoles, de los creyentes, de las familias. Nos une en una devoción filial alrededor de su Hijo, el mesías de Dios, el Unigénito. Por eso Ella puede cantar: “El poderoso hizo en mí maravillas, gloria al Señor.”

2 comentarios:

Erick dijo...

Hola hermano me gusto su testimonio y me ggustaria saber mas sobre la Virgen Maria madre de Dios

Profesor dijo...

Gracias por comentar. No me habia percatado de este comentario. En columnas venideras analizare el Magnificat, en el que se puede aprecir mucho sobre la Virgen y sus creencias de aquel momento.