martes, 6 de noviembre de 2007

Cuarto misterio glorioso: La asunción de la Virgen (Cantar 2:4-6; 6:10)

Este misterio pertenece a la tradición de la Iglesia. Se dice que María vivió hasta los 72 años y que fungía como consejera de los apóstoles. Esta información no se puede constatar en la Biblia, sino más bien en libros que se han considerado apócrifos, como el Evangelio de Tomás. Después de morir María, los apóstoles van un día a la tumba y descubren que ya Ella no está ahí. Cristo se la ha llevado con Él a su reino.

Muchas personas arguyen que es información falsa, porque no se puede verificar, que nadie puede dar fe de este milagro. Quizá es cierto que no se puede certificar este hecho. Pero lo cierto es que hay demasiadas cosas, incluso en la Biblia, que no se pueden dar por hechos. Pero la inferencia, esa destreza tan útil en la lectura, nos puede dictar mucha información. Habría que empezar por decir que el Padre no iba a dejar que la Madre de su Hijo conociera la corrupción, ya que en los mismos Salmos se dice que “no dejarás a tu fiel conocer la corrupción.” Si eso se aplica a un fiel cualquiera del Señor, ¿cómo no ha de aplicarse a Aquella que se llamó a sí misma: “La esclava del Señor?” María es ese vaso en el que Jesús hace su morada, es sagrario viviente, por cuanto llevó en su vientre al mismo “Santísimo Sacramento.” María se convierte en el modelo de los bienaventurados por su obediencia a la ley de Dios. Se pone incluso por encima de Abraham, a quien Dios le pidió a su hijo Isaac en sacrificio y luego le dijo que no lo hiciera porque ya sabía de su amor. A María no le dio ese beneficio. Se lo pidió y dejó que lo viera allí sacrificado por nuestros pecados.

Para Dios no hay nada imposible. Jesús fue el Hijo de Dios, pero fue también el hijo de María. María lo crió, lo amamantó, curó de pequeño sus heridas y lo consoló en sus penas. Sería de un hijo malagradecido el dejarla corromper en una tumba, como cualquiera de los mortales. Supongo que le podríamos decir a Jesús, que usó a María para sus propósitos, y después la echó a un lado. Eso lo hacemos los humanos, eso lo hacen los ejércitos con sus soldados, los políticos con los jefes de los comités de barrios, lo hacen los chulos con las prostitutas, pero no Dios con los seres que le sirven. La Biblia dice por muchas partes que a quien sirve al Señor le irá bien en sus cosas. La asunción de María confirma eso. Dios se la lleva como premio a su obediencia a la su ley, como recompensa a que no le dijo que no en el momento cuando la necesitó. Como gloria por haber soportado ver a su Hijo colgado de un madero, desnudo, como escarmiento para la gente, en medio de dos ladrones. María es el modelo del cristiano que ha sufrido el más vil de los dolores, por eso la gloria en cuerpo y alma.

Se dice que tanto Moisés (Deut. 34:6) y Enoc (Gen. 5:24), fueron llevados al cielo. ¿Por qué ellos sí y María no? A mí el que la gente no crea eso basándose en esas otras situaciones expuestas, me suena a machismo. Fue lo mismo que pasó con Jesús y las mujeres. Todo el mundo pregunta por qué Cristo no tuvo discípulas. El pueblo de Israel había basado su ley con el hombre como centro. La mujer no tiene un papel preponderante a pesar de ser la que da a luz y cría a los hijos. No podía entrar en el templo cuando tenía la menstruación porque se le consideraba impura. No podía pasar de cierto lugar en el templo. El mismo Pablo, a pesar de haber superado muchas cosas con respecto a la Ley, manda a las mujeres a callarse en la asamblea. No veo por ninguna parte que mande a callar a los hombres, que seguramente hablaban también. Cristo, no obstante, le habla a la samaritana (Juan 4), y perdona a la adúltera. Se le aparece por primera vez a María Magdalena después de resucitado. Seguramente fue a la Virgen María a quien primero se le apareció, para darle el consuelo. Fue Ella quien se quedó al pie de la cruz, con la magdalena, y otras mujeres. Sólo Juan, el discípulo amado, se quedó, de los apóstoles. ¿Suponen ustedes que fue a ellos a quien se les presentó primero? Yo no lo creo así.

Así que la asunción nos habla más que nada de esa obediencia de María. De ese premio de la vida eterna que Dios tiene preparado para los que le aman. Meditemos en eso, para que nuestra vida sea llena de gracia, como le dijo el ángel a María cuando la visitó por primera vez.

4 comentarios:

Raúl José dijo...

Me gusta el analisis literario de este episodio de la Biblia. Cierto es, pues, que es uno de estos hechos que tenemos que creer por Fe, pero me parece que siguiendo esa logica interna que permea el comportamiento de Jesucristo no es nada descabellado creer que la Mujer que se entrego a Dios de forma tan completa haya recibido el regalo mas preciado. De hecho, mas descabellado me parece que la gente acepte estos otros episodios a ciegas y se les haga dificil creer en la Asuncion de Maria. El argumento de sexismo me parece, efectivamente, muy indicado.

Feliciano dijo...

Gracias, Raúl, por tus comentarios siempre acertados. Dios te bendiga y la Virgen te acompañe.

Gente Caracol dijo...

Que explicacion tan bonita... la verdad pienso que tienes toda la razon, en algun momento yo me perdi en la ruta y deje de creer en la Virgen, pero ella me hizo el llamado y me acogio en sus brazos como la madre amorosa que es, mostrandome que no importa lo tercos que seamos... ella siempre esta alli para apoyarnos e interceder por nosotros.

Gracias por mostrar la realidad que no queremos ver.

Profesor dijo...

Gente caracol:

Muchas gracias por ese comentario. Maria es el modelo para nosotros los que queremos creer en Cristo. Es ella, en las bodas de Caná quien nos lo señala: "Hagan lo que El les diga." Que Dios y la Virgen te acompañene siempre.