martes, 28 de abril de 2009

Yo soy el pan de vida; el que viene a mí, ya no tendrá más hambre, y el que cree en mí, jamás tendrá sed (Juan 6:35)

Jesús, en este pasaje, se presenta como el alimento de nuestra vida. Para tener fuerza en el camino espiritual debemos saciarnos con el pan del cielo. La imagen del pan tiene mucha fuerza. Ya en el Padrenuestro, Cristo lo iguala al alimento diario, por lo que nos hace pensar lo importante que resulta que lo use como imagen de su propio cuerpo. Esto lo convierte en algo esencial sin lo cual no podemos hacer nada. “Si alguno come de este pan, vivirá para siempre” (Juan 6:51). “El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo” (Juan 6:51).
Sabemos lo importante que es la eucaristía para poder lidiar con los obstáculos que nos presenta el mundo. De la misma manera que el alimento diario conserva nuestras fuerza físicas y nos permite movernos en todo momento, el pan espiritual nos permite la comunión con lo divino. Nos mueve en la dirección correcta. Por una parte, para recibirlo, debemos estar en gracia de Dios. Esa directriz nos alienta a mantenernos limpios. Por otra parte, la visita diaria al Santísimo Sacramento del altar energiza nuestros motores para la batalla del día en nuestros trabajos y en nuestra vida cotidiana.

No solo hace eso Cristo desde su altar. Nos concede además la salud física. Hace algunos años, un miembro de mi parroquia fue desahuciado por tener el corazón débil. No le daban ningunas esperanzas de vida. Recuerdo que nos contó el párroco que un día este hombre le pidió permiso para entrar a visitar el Santísimo. Estuvo allí cerca de dos horas. Salió, dijo el sacerdote, con la cara iluminada por la esperanza. Vivió 9 años más. Falleció este año, a los 84 de vida. Por eso sabemos que Cristo es el verdadero pan del cielo, el pan que nunca nos dejará pasar hambre, ni sed.

Meditemos en ese beneficio que nos dejó Jesús con su cuerpo y con su sangre. Démosle gracias por cometer la locura de quedarse entre nosotros para darnos su gracia y su eternidad.

2 comentarios:

Francisco Javier dijo...

Hola:

Qué lindo es poder encontrar personas que razonen su fe. Me gusta el punto de vista que planteas para nuestra vida, sería ideal que todos razonemos nuestro actuar en post de una mejor convivencia.

Me gustó el escrito, muchas gracias por darnos la oportunidad de parar un momento a meditar.

Saludos desde Chile.

Profesor dijo...

Francisco Javier:

Muchas gracias por tu comentario. Me da mucho gusto que mis meditaciones te proporcionen esa parada espiritual en tu vida. Ojala todos hagamos eso mismo para beneficio de nuestras almas. Mi saludo cordial desde Puerto Rico.